Guía sencilla para entender la tendinitis de los peroneos

02.09.2026

Si alguna vez has sentido un molestia o pinchazo en la parte externa del tobillo al caminar, correr o dar un mal paso, es muy probable que hayas oído hablar de la tendinitis de los peroneos. Esta patología es bastante común, pero con la información adecuada es fácil de comprender y tratar.

En la parte lateral del tobillo y la pierna tenemos dos tendones principales: el peroneo lateral corto y el peroneo lateral largo.

La tendinitis es la inflamación de estos tendones, provocada normalmente por una sobrecarga o irritación continuada en la zona.

Causas: ¿Por qué se produce?

Las causas suelen ser variadas, pero las más habituales son: Haber sufrido torceduras en el pasado y no haberlas rehabilitado bien suele dejar la articulación inestable, haciendo que los peroneos trabajen el doble para compensar.

  • Esguinces de tobillo previos

  • La forma de tu pisada. 

  • Sobreuso o cambios bruscos de calzado, actividad,... 

  • ¿Cuáles son los síntomas?

    • Dolor en el lateral del tobillo. 

    • Hinchazón o calor local: El dolor suele aumentar al caminar mucho, correr, subir escaleras o al hacer giros brutos. Especialmente por las mañanas al levantarse o tras pasar mucho tiempo sentado. 

    Tratamiento: ¿Cómo se cura?

    El objetivo del tratamiento no solo es quitar el dolor, sino devolver la fuerza y la estabilidad a la articulación para que la lesión no se repita.

    1. Fase inicial de alivio: Reducir temporalmente la actividad que genera el dolor, aplicar frío local y, si el profesional lo indica, utilizar terapia manual o un vendaje para dar soporte.

    2. Estudio de la pisada: Si la causa es la forma en la que pisas, el uso de plantillas personalizadas puede reducir enormemente la tensión sobre el tendón.

    Consejos prácticos para prevenirla

    • Fortalece y trabaja el equilibrio: Dedica unos minutos a hacer ejercicios sobre una sola pierna o con gomas elásticas.

    • Progresión en el entrenamiento: Aumenta la distancia, el tiempo o la intensidad de forma gradual.

    • Calzado adecuado. 

    • No ignores un esguince: Si te tuerces el tobillo, recupéralo al 100% antes de volver a exigirte al máximo.

    Recuerda: Ante la presencia de dolor persistente, lo ideal es acudir a un podólogo, fisioterapeuta o profesional de la salud para obtener un diagnóstico personalizado y un plan de recuperación a tu medida.